Te estás entreteniendo con la vida de otros y te estás perdiendo la tuya
Vivimos rodeados de entretenimiento que nos pone en el rol de espectadores. Vemos películas, vemos deportes, nos emocionamos con historias que no estamos viviendo. Vamos a comer un plato de comida que no preparamos. No cosechamos o cazamos. Vemos a otros pelear y sentimos algo, pero nunca lo mismo que si tuviéramos que enfrentar una pelea nosotros. La diferencia es enorme. Y la mayoría de las veces elegimos el entretenimiento sin consecuencias, sin riesgo, sin la posibilidad de fallar.
Pero cuando solo observamos el mundo, nos privamos de algo fundamental. Nos quitamos las consecuencias. Y sin consecuencias, no hay aprendizaje real. No hay crecimiento. No hay esa sensación de haber ganado algo porque te lo jugaste.
Hace un tiempo hablé con una alumna que empezó a entrenar con nosotros por una razón muy concreta: necesitaba desarrollar masa muscular, principalmente por salud, princiaplmente porque los años estaban pasando y el cuerpo lo resiente si no nos preocupamos de él. Partió con sesiones de kinesiología, después pasamos a clases de fuerza. Solo dos veces a la semana, así que elegimos bien los estímulos. Un proceso lento, progresivo, sin grandes expectativas al principio.
Cuando la contacté hace unos días para saber cómo iba, me dijo algo que me llamó la atención. Que iba bien, que se sentía bien entrenando, estaba muy agradecida. Pero lo que más destacó fue esto: que se estaba entreteniendo.
Eso es exactamente lo que busco ver. No que levante más peso o que mejore sus marcas. Sino que encontró el desafío correcto. Uno que es suficientemente alcanzable como para no frustrarla, pero suficientemente exigente como para mantenerla enganchada. Uno que la invita a participar, a intentarlo, a equivocarse y volver a intentarlo. Dejó de ser espectadora de su propio proceso y empezó a vivirlo desde adentro.
Eso es lo que cambia todo.
No se trata de encontrar el entrenamiento perfecto ni la rutina ideal. Se trata de encontrar el desafío que te haga querer participar. Que te saque del rol de espectador y te meta en el juego. Que te permita fallar, recuperarte, y sentir que cada intento construye algo.
Los desafíos correctos están en todos lados. En una clase de jiu jitsu donde no conoces a nadie. En un peso que todavía no puedes levantar. En una conversación difícil que has estado evitando. En cualquier cosa que te genere esa mezcla de miedo y ganas que te obliga a estar presente.
No confundas el tipo de entretenimiento.
Podrías quedarte como espectador. Sería más cómodo. Pero te perderías del verdadero desafío.
Que es TU vida.

Comentarios
Publicar un comentario