¿Tener abs solo es una fantasía?
"No quiero abdominales". Lo escucho todo el tiempo. En asesorías, en conversaciones casuales, cuando alguien me cuenta que quiere cambiar algo en su cuerpo y el tema de la composición corporal aparece en la conversación. La frase llega puntual, tajante, como si hubiera sido pensada de antemano: "Yo no quiero abs. Eso no va conmigo." Por Daniel Dobbs Y yo lo entiendo. Realmente lo entiendo. Porque sé exactamente de dónde viene. En la cabeza de quien la dice ya está construida la película completa — horas interminables en el gimnasio, dietas imposibles, hambre crónica, cero vida social, nunca más ese postre que tanto amas. La persona ya hizo el juicio antes de la conversación. Ya evaluó el costo imaginado y decidió que no vale la pena. La frase no es una preferencia estética. Es una sentencia. Una manera elegante de decir: no me quiero ilusionar para no fallar. El problema es que ese costo es casi completamente inventado. Hace unos meses fui a Disney y Universal con m...