Entrenar no tiene porqué ser difícil
“El entrenamiento debe ser desafiante.” “Si no duele, no sirve.” “Dalo todo o no hagas nada.”
Seguro has escuchado frases como estas, mensajes que te dicen que entrenar significa dar el 100% siempre. Que si no terminas exhausto, no estás progresando. Y sí, en algún momento también lo creí y lo repetí. Pero, ¿es realmente así?
La realidad es que entrenar no tiene que ser extremo ni debemos exigirnos al máximo en cada sesión.
Movernos es una necesidad humana y hacerlo de forma constante tiene beneficios incalculables, pero también debemos considerar que el ejercicio es un tipo de estrés para el cuerpo.
Y si ya estás lidiando con el trabajo, la familia, preocupaciones económicas, el bombardeo constante de noticias y otras presiones diarias, no necesitas convertir el entrenamiento en otro factor de desgaste.
El movimiento siempre suma
Si estás acostumbrado a entrenar a tope, podría costarte aceptar que algo más liviano también cuenta. Pero un entrenamiento al 50% sigue sumando. Un calentamiento que decidas convertir en tu sesión del día sigue siendo movimiento. Lo importante es mantener la constancia y recordar que hacer "menos" no significa hacer "nada".
Muchos están luchando con la motivación para entrenar, incluso aquellos que normalmente disfrutan del ejercicio. Y sí, me incluyo. Si te está costando, no te castigues. Es completamente normal y, lo más importante, no estás solo.
Redefine tu motivo
Tu meta no tiene que ser levantar 100 kg en sentadilla o correr 5 km en menos de 25 minutos. Entrenar puede ser simplemente moverte, darte un respiro mental, o pasar un buen rato con alguien más. El hecho de que no termines goteando de sudor no significa que no valga la pena.
Ideas para mantenerte activo sin presión
Si te sientes bloqueado y no sabes por dónde empezar, aquí tienes algunas estrategias:
1. Entrena en la mañana
Si puedes, mueve tu cuerpo antes de empezar el día. La fuerza de voluntad es como una batería: se desgasta a lo largo del día. Si entrenas temprano, no tendrás que pelear con la fatiga mental más tarde.
2. Opta por entrenamientos simples
No necesitas hacer una sesión completa de 60 minutos. Una caminata de 20 minutos cuenta. Tres rondas de 10 flexiones y 10 abdominales también. Entrenar mientras ves tu serie favorita no solo es válido, sino recomendable.
3. Prueba un EMOM de 12 minutos en casa
(Every Minute on the Minute - Cada minuto, un ejercicio diferente)
- Minuto 1: Sentadillas
- Minuto 2: Flexiones
- Minuto 3: Estocadas
- Minuto 4: Plancha
Realiza solo 20 segundos de trabajo en cada minuto y descansa los otros 40. Es suficiente para sentirte bien sin agotarte.
4. Entrena con alguien
Si vives con alguien, o tienes un amigo en el departamento donde vives, invítalo a entrenar contigo. No importa si tienen niveles distintos. Si están juntos, se motivarán y será más difícil saltarse el entrenamiento.
Si vives solo, sal a entrenar con alguien o hazlo por videollamada. No es necesario que hagan el mismo ejercicio; lo importante es sentirse acompañados.
Haz lo que puedas, cuando puedas
El mundo ya está lo suficientemente desafiante. No agregues más presión exigiéndote entrenamientos perfectos. Haz lo que puedas hoy. Si no logras entrenar, no importa. Mañana es una nueva oportunidad.
Sigue moviéndote, sigue sumando. Lo importante es mantenerse en acción.
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