La identidad de un persona que entrena
Hay un momento —no sé exactamente cuándo— en que algo cambia. No es el primer mes entrenando. No es cuando te sientes motivado. Ni siquiera es cuando empiezas a ver resultados. Es mucho después. Es cuando te das cuenta de algo incómodo… pero liberador: Esto no termina nunca. Al principio, todos partimos igual. Con ganas. Con energía. Con esa sensación de “ahora sí”. Entrenas dos semanas. Quizás un mes. A veces incluso varios meses. Y después… te caes. Dejas de ir. Pierdes el ritmo. Te desconectas. Y vuelves a empezar. Ese ciclo se repite más de lo que nos gusta admitir. Porque no estamos construyendo una identidad. Estamos intentando sostener un impulso. Y acá viene la parte que casi nadie quiere escuchar: Los primeros 3 a 5 años son desordenados. Son de prueba y error. De avanzar y retroceder. De semanas buenas… y semanas donde desapareces. De sentir que lo tienes claro…y después darte cuenta de que no tanto. Pero eso no es el problema. Eso es el proceso. Durante esos años estás hacie...